Una buena idea no necesita comenzar con una gran inversión. Antes de construirla, conviene comprobar si resuelve un problema real para personas concretas.
1. Describe el problema
Escribe en una frase quién tiene el problema, cuándo aparece y qué consecuencia provoca. Evita comenzar hablando de tu producto.
2. Conversa con cinco personas
Pregunta cómo resuelven hoy esa necesidad, cuánto tiempo o dinero les cuesta y qué cambiarían. Escucha patrones sin intentar venderles todavía.
3. Prueba una versión sencilla
Prepara una muestra, una página breve o una demostración manual. Define una señal de interés medible: una reserva, una solicitud de información o una compra.
Validar no significa demostrar que tenías razón; significa aprender lo suficiente para tomar una mejor decisión.